Reconocer a tiempo los cambios de conducta puede marcar la diferencia. Te contamos qué observar y cómo actuar sin juzgar.
La adolescencia es una etapa de cambios, y no todo cambio es una señal de consumo. Sin embargo, cuando varias de estas conductas aparecen juntas y de forma persistente, vale la pena prestar atención.
Señales a observar
- Cambios bruscos de ánimo: irritabilidad, tristeza o euforia sin razón aparente.
- Aislamiento: pasa más tiempo encerrado o se aleja de la familia.
- Nuevas amistades de las que prefiere no hablar.
- Bajo rendimiento escolar o ausencias frecuentes.
- Pérdida de interés por actividades que antes disfrutaba.
- Necesidad constante de dinero o pérdida de objetos en casa.
- Cambios físicos: ojos rojos, alteraciones del sueño o del apetito.
¿Cómo actuar?
Busca un momento tranquilo para conversar. Habla desde la preocupación y no desde el reproche: «He notado que estás distinto y me importas». Escucha más de lo que hablas y, si es necesario, busca orientación profesional. No estás solo: en nuestra sección de ayuda encontrarás líneas de atención.


